Dicen por ahí que las personas tenemos dos caras...
En este blog quiero dejar lo que me está sucediendo día a día y lo que me ocurrió en un pasado no muy lejano, para eso he recuperado algunos tablones que hice no hace mucho.
Espero que os guste =)
Le dije a usted que solo escribiría en días importantes y este lo es. No será gran cosa, te debo una entrada y que mejor que hoy, ¿no crees? (Y además en edición especial, te quejarás chica) Nos quedan unos meses muy duros y muy importantes, en los que nos jugamos mucho. Pero quizás lo más importante (para mi) sea que cuando acabe todo no habrá más, llegarán las despedidas... ¿Sabes que te voy a echar de menos y todo? ='( No te agobies por el futuro, porque siempre nos comemos la cabeza cuando nos da por pensar en cosas así, sobreviviremos a todo lo que nos pongan por delante como siempre hemos hecho hasta ahora. Incluso en los peores momentos, esas rachas en las que todo sale mal y no lo puedes cambiar, hay que levantar la cabeza y pensar que se podrá salir adelante. Ya lo sabes, pero... ¿y si se te olvida por el camino? Para eso estoy yo, me convierto en tu agenda personal si hace falta para recordártelo. Lucha por lo que verdaderamente quieres y no te rindas cuando lleguen los palos. ¡Da igual si se habla de tiempo, de kilómetros, de lo que tú quieras! Lo importante es que si quieres y le pones ganas, podrás conseguir lo que más deseas, porque todo esfuerzo que hagas, ya sea por los demás o por ti, al final siempre tiene recompensa =) Es algo en plan cursi, pero me temo que te voy a dar las gracias por todo (ya entiendes a que me refiero), que nos conocemos desde hace poco pero eso da igual, dos cursos que nos vamos a llevar en clase son más que suficientes. Que Beyoncé Isla no hay más que una y everybody lo knows, ¡ya tú sabes no hay más na! Lo mismo que tú me has ayudado a mí cuando me ha hecho falta (como me dijiste al conocerte tienes que llamarte ''santa'' en vez de Marguti, que eso es demasiado feo), ya sabes que solo tienes que abrir la ventanita en Tuenti o en Whats App aunque sea para pedirme la hora. No tengas en cuenta la patada en la espinilla que te he metido hoy, era para darte un regalo físico de cumpleaños. Y ya luego el abrazo (de esos de los que te ahogan y te pones roja, muy sano eso JAJAJAJA) no cuenta. Muchísimas felicidades, espero que tengas un pedazo de día porque sí, porque digo yo que te lo mereces muy mucho, y que te bebas hasta las copas de los árboles. Tienes permiso para beberte una a mi salud. Y otra por el dele de tu clase. Y otra por el propietario de este blog. Pero controla, ¡deja algo para el crucero! ¡Ya tienes tu entrada en el blog, molas más todavía! ^^
Para vivir no quiero islas, palacios, torres. ¡Qué alegría más alta:
vivir en los pronombres!
Quítate ya los trajes, las señas, los retratos; yo no te quiero así,
disfrazada de otra, hija siempre de algo. Te quiero pura, libre,
irreductible: tú. Sé que cuando te llame entre todas las gentes
del mundo, sólo tú serás tú. Y cuando me preguntes quién es el
que te llama, el que te quiere suya, enterraré los nombres, los
rótulos, la historia. Iré rompiendo todo lo que encima me echaron
desde antes de nacer. Y vuelto ya al anónimo eterno del desnudo,
de la piedra, del mundo, te diré: «Yo te quiero, soy yo».
Pedro Salinas: La voz a ti debida
Iba una vez un joven cabalgando por los montes un día soleado.
Detrás suya en el caballo, agarrada a él por la cintura, una bella chica, su amada.
El caballo iba a galope por el verde, dejando atrás el camino.
De pronto una nube de tormenta llegó.
Al ver caer el primer relámpago el joven sintió como la chica le abrazaba fuerte.
Al escuchar el trueno sintió una respiración acelerada en su nuca, la de ella..
El mundo se detuvo bajo la lluvia.
La sintió durante toda la tormenta. Seguía a su lado en todo momento.
Entraron en un bosque. Una alfombra marrón y un techo verde que dejaba ver el cielo.
El último rayo dejó una luz cegadora y un fuerte estruendo. Ese había caído cerca.
El caballo se asustó, tanto él como ella cayeron del animal.
Todo quedó en blanco por un momento.
La suerte estuvo del lado del chico. Cayó en un colchón de hojas que amortiguó su caída.
- Podría haber sido peor...
Se levantó, algo dolorido y desconcertado por la caída.
El caballo seguía ahí, relinchando. Pero... ¿y ella?
Solo habían sido unos segundos. No la veía por ninguna parte.
Buscó y buscó entre árboles. La llamó, la respuesta fue el sonido del viento entre las hojas.
Volvió junto a su caballo, con una angustia que le impidió dormir durante días...
Cabalgó saliendo del bosque, cuando encontró el lazo que ella llevaba en el pelo en una de las ramas.
Lo cogió y se lo guardó.
Decidió seguir hacia delante, sin mirar atrás, en busca de ella.
Cabalgó durante horas y horas, dejando atrás el bosque.
El destino le hizo llegar a un río, tras el puente que lo cruzaba el camino tomaba dos direcciones.
¿Qué hacer tras pasar el río?
Lo cruzó, llegando a la bifurcación del sendero. En ella había un cartel.
''Si tomas el camino de la derecha, encontrarás un sendero largo y doloroso para llegar a tu meta.
Si vas a la izquierda tu viaje será corto y plácido, pero tendrás que saber enfrentarte al camino''.
El joven, confuso, no supo cuando de los dos escoger. Había algo por el que no se fiaba de nada.
Pasó un día sin saber que hacer, sobreviviendo gracias a los peces del río y al fuego que prendió.
Paso otro pensando que lo mejor sería ir a la izquierda al día siguiente
El siguiente pensó que no perdía nada por arriesgarse e ir por la derecha, tomando precauciones.
Cuando ese mismo día iba a partir, apareció otra nube de tormenta.
La lluvia trajo consigo a dos personas que venían cada una por un camino distinto.
De la derecha apareció una hermosa dama blanca, que llevaba detrás suya un león blanco.
El chico se quedó pasmado observando a la dama. Imponía sin dar miedo, hechizaba.
A la vez llegó por la izquierda un viejo señor ataviado con ropajes oscuros. Escondía algo.
El caballo bebía en el río cuando las tres personas se encontraron.
- ¿No te diste cuenta? - le dijo la dama.
- ¿De qué?
- Mira tu caballo.
El león había atacado sigilosamente al caballo justo delante del chico, aturdido por la dama.
- ¿Y ahora qué? - exclamó, contrariado por la nueva pérdida.
- Bien, debes saber que te equivocaste al llegar aquí.
- ¿Por qué?
La dama miró al anciano, que había pasado desapercibido hasta entonces.
- ¿Miraste bien el lazo? - le preguntó al chico con voz grave.
El joven lo sacó, y vió que estaba escrito con letra pequeña, la letra de ella.
''Cuando caímos quedaste inconsciente. No te muevas, volveré a por tí. Te quiero''.
...
Ya no podía volver, mas no le dió tiempo de darse cuenta de lo lejos que estaba.
Antes de que la primera lágrima saliera de sus ojos, la muerte le mató con el cuchillo que escondía.
La bella dama no hizo nada, pues a él ya se le había acabado la vida.
A veces las respuestas de nuestros problemas están en nosotros mismos.
A veces tenemos que darnos cuenta de lo que tenemos en ese mismo momento.
A veces no disfrutamos de lo que nos rodea.
A veces el tiempo cura, otras las cosas empeoran.
A veces es mejor dejar de pensar con el corazón, y más con la cabeza.